Skip to Content

Periodismo ofensivo

Por Reynaldo Claudio Gómez

Cuando hablamos de fútbol nunca hablamos de fútbol. Lo digo así porque para algunos jóvenes intelectuales el fútbol es una materia “pobre” (La Naranja 2009). En ese sentido se inscribe la relación entre Maradona y el periodismo.
Para los titulares de la prensa internacional, por supuesto, la frase saliente es “que la chupen y sigan chupando”. Pero para los estudiantes de periodismo, la idea clave del análisis debe ser la de “me trataron como basura”.
 

¿Puede alguien permitir que lo traten como basura? ¿Se siente así livianamente sólo porque el periodismo se ocupa de avanzar críticamente acerca de su táctica futbolística o porque lo han tildado elípticamente de haragán, irrecuperable, casi de traidor a la única causa que parece darle sentido a su vida: el fútbol y la selección. Y ayer se alarmaron los periodistas, tanto como se alarman cada vez que algún personaje con peso público hace uso desmesurado de su propia espada: la crítica.
Entonces, así como contra Perú el problema fue el “deslizante” final, ahora es el vocabulario. Desahogo. Resultado de la sensibilidad salvaje del animal que se siente atrapado y sabe que por un instante siquiera tiene en su manos la llave que abre la celda.
Ojo periodistas. Ojo porque cada vez se les cree menos; ojo establishment periodístico, porque están perdiendo su único capital: la credibilidad
Esta vez Maradona fue más certero que en la ocasión de los balines. Aunque el periodismo salió bastante más herido. Ojo. Ojo por ojo, diente por diente. Por eso, cuando los periodistas hablamos de fútbol nunca hablamos de fútbol.
 

Quién está en línea

Actualmente hay 0 usuarios y 0 invitados en línea.