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El periodista de Télam y Olé, e integrante del Taller de Periodismo Deportivo II, no se banca la pereza intelectual y la “complicidad canchera” de muchos de los actuales cronistas deportivos.Por Martín Orazi
El periodista Walter Vargas brindó una conferencia en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, donde dejó muy en claro su visión del periodismo deportivo actual.
Con 51 años de edad y concebido a sí mismo como un “fanático del saber”, apuntó principalmente a una pregunta que suele hacerse y que retomó en varias instancias: “¿Por qué estamos?” La pregunta redondeaba un examen de la dimensión de nuestra propia vocación. La pasión como guía en nuestro oficio.
Pero no sólo apareció para dejar consejos sino también para hablar de la realidad del periodismo (deportivo o no) que existe en el presente. Se refirió a aquellos que deterioran el oficio: el “periodismo fierita”. Un “periodismo” que se fue deteriorando a medida que pasa el tiempo, desde la incoherencia a la hora de usar el lenguaje, la falta de conocimiento o “pereza intelectual”. Además, la pésima forma de realizar este trabajo, entablando relaciones con quienes son objeto de análisis, la cual denominó “complicidad canchera”, donde tiene más jerarquía aquel que tiene más relación con la vida nocturna del jugador.
Según expresó, en su época existía otro tipo de formación. Y no se refirió a que el propio entorno lo formó, sino que la contrajo él mismo y fue “macerando su concepto”.
En la época de las conocidas publicaciones de El Gráfico, la escritura y lectura eran muchísimo más importantes que hoy, y poseían mayor jerarquía aún. “El mundo de lo simbólico lo abre la escritura y la lectura, la máquina de escribir es la herramienta por excelencia. La cantidad de giros de vocablos que se maneja actualmente se ha degradado en Argentina. Es como si un carpintero no supiera trabajar la madera, hoy el periodista no sabe utilizar el lenguaje, la herramienta fundamental de este empleo”.
Otro concepto a destacar de este sociólogo periodista, nacido en La Plata y criado en Berisso, es su noción de la carencia total de periodismo independiente: “La independencia periodística es un mito”. Recalcó que esta independencia puramente no existe, pero vale la pena apuntar a ella.
Reconoció la subjetividad siempre presente en todo periodista, “pero a esa subjetividad hay que hacerla crítica”. Es necesaria una “distancia operativa” que cuesta obtenerla en aquellos que no pueden dejar de lado su hincha interno, su “adolescente fanático”, dejarla para el ámbito privado.
“Mi adolescente fanático de un club sigue vivito y coleando, pero el arte del periodista de fútbol también consta en el arte del gran actor: simular. Se requiere un gran entrenamiento personal para lograrlo y les propongo que lo intenten. Así evitar hacer rehén de mi subjetividad al hincha que me escucha. Mi padre me lo enseñó en una cancha a los 10 años, y al ver que lo llevo a la práctica… me enorgullece”. Inconcientemente el oyente exige un “piso regular y no inclinado”.
Para cerrar, habló del fútbol argentino y dijo que “colorea el campo social”. “El azar es fundamental y esto genera esa intriga de que lo impensado puede suceder. El fútbol genera una gran identificación. Jugamos hoy, dice un hincha al hablar de su club, eso es maravilloso”, aseguró.
En cuanto al Mundial, sabe como todos que es el mes privilegiado para el periodismo deportivo. Ante las consultas del final, pudo agregar su experiencia a la hora de elegir los límites que uno se impone. Para concluir, aclaró la noción del mundo laboral hoy: “Aprovechen cada oportunidad. Peléenla”.
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