Por Federico Ferraresi
De los seis equipos que han disputados tres encuentros, sólo Argentina y Estados Unidos ostentan record invicto y ya están clasificados para octavos de final. El resto perdió al menos un partido en lo que va del Mundial de Turquía 2010 y todavía no definió su suerte.
El seleccionado de Sergio Hernández ayer le ganó al combinado de Angola 91 a 70 y ya se aseguró un puesto en los octavos de final. Otra vez la gran figura fue Luis Scola. El Pivote de los Houston Rockets hizo 31 puntos y así se posiciona como el máximo anotador de una selección que encuentra en él a su principal arma ofensiva.
Las bajas de Ginobili, Nocioni y Cantero hicieron poner en duda el rendimiento de Argentina en el mundial, pero la valía de un conjunto de jugadores acostumbrados al éxito pudo más que cualquier pronóstico. Hoy la albiceleste se encuentra segunda en el ranking general del campeonato y sólo la potencia de Estados Unidos la supera.
La Generación Dorada está en un punto alto de maduración y la mayoría de sus jugadores ya supera los treinta años. Pero más allá de esto, parece que el fuego sagrado que les hizo lograr tantas conquistas a lo largo de estos últimos años sigue intacto.
“Tenemos que aceptarlo y jugar así, tal vez sin brillo pero buscando tener eficacia. Necesitábamos una victoria para llegar al día de descanso con marca de 3-0 y lo conseguimos, eso fue lo más importante. Ahora hay que aprovechar el día libre para recuperarnos, porque hay jugadores que llevamos muchos minutos en cancha”, dijo un extenuado Luifa.
Por su parte, el técnico de Argentina también reconoció diferencias con aquellos equipos que marcaron historia dentro del básquet nacional y del de deporte de nuestro país. "Ya no somos el equipo de 2002. No tenemos la velocidad de entonces, pero ahora tenemos la experiencia para saber matar en los momentos críticos", expresó el Oveja.
La suerte de este conjunto en el Mundial será de pronóstico reservado. Ni el peor de los pesimistas se animaría a sentenciarlo por fuera del podio pero tampoco el mejor de los optimistas lo daría como campeón. Simplemente habrá que esperar el desenlace.
Es cierto que las dos primeras presentaciones ante Alemania y Australia dejaron serias dudas. Sobre todo en el último de estos partidos donde Argentina dependió de un tiro fallido por parte de los oceánicos para no caer derrotada. Luego, en su presentación ante los angoleses la historia fue bien distinta. Mostró carácter y le tiró la camiseta encima a un conjunto que, se sabe, es de segunda categoría a nivel internacional.
Lo que se viene no es para nada sencillo. Jordania, que a priori no debería significar demasiado esfuerzo, y luego Serbia. Que si bien fue derrotada por Alemania, tiene una amplia experiencia en este tipo de competiciones y siempre es un rival digno de respeto.
Pero, ¿dónde radica la importancia de ganar estos juegos si la Selección ya está clasificada? Fácil. De sacar puntaje perfecto el conjunto de Hernández se medirá con el cuarto de la zona B. Y allí, el cruce de octavos se pone duro porque puede tocar Croacia, Eslovenia o Brasil.
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