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“Las Leonas ganarán el 90% de lo que jueguen en cuatro años”

 

Por Natalia Florio
en el diario Tiempo Argentino

Cachito Vigil, el emblemático ex entrenador del equipo, campeón en 2002, como aquélla vez augura larga vida de triunfos. “La diferencia física, técnica y emocional, ha sido notable”, asegura. Fuertes elogios a Aymar y a Barrionuevo.
 

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Dice que cuando era chico esperó el llamado de Dios para ser sacerdote y que, como nunca llegó, se hizo entrenador. Cuenta que su madre le decía que no se dedicara al hóckey, porque no iba a poder vivir del palo y de la bocha. Confiesa que, de adolescente, soñaba con que una persona de Checoslovaquia sacara un pasaje para venir a ver entrenar a Las Leonas. Aclara que todavía está aprendiendo a vivir sin el traje de entrenador. Cachito Vigil es espontáneo y habla con esa pasión que lo llevó a ser el primer técnico Campeón Mundial. Ocho años pasaron de su conquista. Y tres días desde que Las Leonas, ahora con el Chapa Retegui, se transformaron de nuevo en las mejores del planeta. Y así como el 26 de agosto de 2001, Cachito auguró que la Argentina iba a dominar los siguientes diez años del hóckey mundial, hoy también se anima a proyectar, con maravillosa convicción, el futuro de su más preciada creación: “Estoy seguro que Las Leonas van a ganar el 90% de los torneos que disputen en los próximos cuatro años.”

–No se equivocó en el 2001, puede no equivocarse ahora, pero ¿qué factores lo llevan a imaginar este dominio argentino?
–Me animo a decir esto por las jugadoras que tenemos hoy, por las muchas que están llegando desde Las Leoncitas y más abajo, y sobre todo por el contexto internacional del hóckey. Estoy convencido de que les va a ser muy difícil a los equipos que vimos en este Mundial y a los que vienen, poder detener a Las Leonas en los próximos cuatros años. La diferencia física, técnica y emocional de la Argentina ha sido notable y esas son las cosas difíciles de copiar.
–Como también tener a la mejor de la historia en su nivel máximo en un Mundial, ¿no?
–En este torneo, Lucha no demostró nada que no supiéramos. Creo que hace más de ocho años que viene confirmando que es la mejor del mundo. Pero lo más lindo para todos es que cada día que pasa nos muestra un nuevo grado de evolución como jugadora.
–Antes del torneo también afirmó que se quedaban con la Copa.
–(Risas) Es lo que sentía. Ya lo había dicho antes del Mundial. Conozco al equipo y no tengo dudas de que tiene a las mejores jugadoras y que están muy bien conducidas por un gran cuerpo técnico.
–¿Le gustó más ver a Lucha de doble cinco o más arriba? ¿Y qué jugadora lo sorprendió?
–Me gustó mucho más el equipo con Aymar más adelante porque me encanta lo que produce de mitad de cancha para arriba. Me sorprendieron muchas. Por ejemplo, Charito (Luchetti); en el último año tuvo una evolución gigante.
–En la final Noel convirtió de nuevo con un córner corto. ¿Fue una de las claves de este equipo?
–Fue un arma letal pero porque a la pegada de Noel la sustenta un córner colectivo que la ayuda a tirar mucho más libre y a expresarse de un modo superior. El equipo colectivamente demostró que tiene un córner todavía más letal que el de ella individual. Junto con la holandesa Paumen, son las dos mejores tiradoras del mundo y eso es muy importante para la Argentina. Como cuando en varones teníamos a Jorge (Lombi), hoy tenemos a Noe.
–¿Tomó consciencia de que sus logros en este deporte hicieron posible que el Mundial llegara a nuestro país?
–Cuando era entrenador soñaba con tener un Mundial en casa, pero del sueño al hecho... Rosario fue una fiesta por las jugadoras, entrenadores, dirigentes y todos los padres de muchas generaciones que fueron los responsables de que el hóckey tenga su mundial en casa. No sólo alguien...
–¿Tuvo contacto con las chicas durante el torneo?
–He hablado y tengo una relación muy linda. Estuve en el mismo hotel y me sentí muy bien afectivamente, tanto con ellas como con el cuerpo técnico. ¿Si me pidieron consejos? Tuve momentos lindos de encuentros comunicacionales pero naturales, y los mantendré en reserva.
–Todavía llora cuando escucha el himno argentino. ¿Todavía extraña ser entrenador?
–Es verdad, aún no puedo no emocionarme cuando suena el himno nacional pero es un proceso como el dejar de ser técnico. Creo que he aprendido a soltar en la vida y los ciclos también se sueltan. Hoy estoy muy feliz desde este lugar y disfruté este Mundial. No puedo pedir nada más.

 

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