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El dolor de ya no ser

Trabajo práctico: "Seguimiento y actualidad deportiva en el mundo"
realizado por Francisco Trapaglia
Comisión 11
Materia: Periodismo Deportivo I

El deporte uruguayo, que supo de victorias épicas, atraviesa uno de sus momentos más críticos por la falta de políticas deportivas y por la mala organización de sus distintas competiciones.
“Uruguayos, uruguayos, donde fueron a parar, por los barrios más remotos de Colombres o Amsterdam, antes éramos campeones, les íbamos a ganar, hoy somos los sinvergüenzas que caen a picotear…”. Así comienza la canción “Los Olímpicos” de Jaime Roos y marca, con esa analogía deportiva, el presente de la República Oriental del Uruguay.
La referencia a las ciudades europeas está directamente relacionada con los logros de la década de 1920, más precisamente a las 2 medallas de oro obtenidas por la Selección de Fútbol uruguaya en los juegos olímpicos de París 1924 y de Ámsterdam 1928. A estas dos conquistas por parte del equipo uruguayo, hay que sumarle la que obtuvieron en el primer Mundial de Fútbol, realizado precisamente en tierra oriental, en 1930.
La ya mítica final de esa primera Copa del Mundo, que tuvo como escenario el estadio Centenario, la disputaron el seleccionado local y el representativo argentino, y como también había sucedido en los juegos de Amsterdam, la victoria fue para el conjunto celeste.
El otro hito, quizás el más importante dentro de la historia del deporte uruguayo, fue el heroico “maracanazo”. Para quienes no lo sepan, se denomina así a la final que protagonizaron Brasil y Uruguay en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, por la final del Mundial de Fútbol de 1950, ante 200 mil personas. Las crónicas narran que estaba todo dado para que los brasileros festejaran, ya que en el cuadrangular final habían goleado a Suecia 7 a 1 y a España 6 a 1. Por su parte los Charrúas llegaban a ese match con una victoria sobre los suecos por 3 a 2 y con una igualdad en 2 tantos con los hispanos, por lo que con el empate los locales se consagrarían campeones del mundo.

El partido lo empezaron ganando los brasileros con gol de Friaca, y todo Brasil se preparaba para mudar el carnaval de enero a julio, pero La Celeste sacó a relucir toda su garra y todo su fútbol y lo dio vuelta con goles de Schiaffino y Ghiggia, escribiendo así su página más gloriosa.
Sin duda alguna que es el fútbol el deporte destacado en Uruguay, no sólo por sus dos medallas doradas y sus dos copas mundiales, sino porque, junto con Argentina, es el país que más Copas Américas (antes Campeonato Sudamericano) ha ganado, con 14.
Además, sus dos clubes más importantes, Nacional y Peñarol, han obtenido la Copa Libertadores en 3 y 5 ocasiones respectivamente, y también han ganado la Copa Intercontinental en 3 oportunidades cada uno. El “Bolso” ganó las ediciones 1971, 1980 y 1988 en ambas competiciones. El “Mirasol” ganó las Libertadores 1960, 1961, 1966, 1982 y 1987 y fue campeón del mundo en 1961, 1966 y 1982.
 

 

Hasta acá la rica historia del fútbol uruguayo, pero el presente, tal como lo expresa Jaime Roos en su candombe, no es el mejor, ni para el país ni para sus deportes, y especialmente para el fútbol. Teniendo en cuenta que el último título, la Copa América, los Charrúas lo ganaron en 1995 jugando de locales, y que sus dos clubes más importantes no acceden a las fases definitorias de los campeonatos que organiza la Conmebol, la decadencia es más que notoria, y coincide con el período de políticas neoliberales aplicadas en la mayoría de los países de Sudamérica.
Más que ningún otro lo ha sufrido Uruguay, por una parte, porque sus jugadores se van muy jóvenes a Europa, tentados por los Euros, y esto hace que no puedan desarrollarse completamente en sus equipos de origen y tengan que terminar de formarse en lugares que no les son familiares, con compañeros con los cuales se les hace difícil compartir costumbres, con dificultades en el idioma, soportando el desarraigo; por otra parte influye el hecho de que la población de Uruguay sea de aproximadamente un poco más de 3.300.000 habitantes, por lo que no puede contar con un recambio lo suficientemente rápido como para reemplazar a aquellos jugadores que emigran.
Estos factores conspiran para que el campeonato sea poco competitivo, y aquí es donde el círculo se hace vicioso, porque los equipos no pueden trascender a nivel internacional y por ende los jugadores no tienen el roce necesario para integrar la selección.
En la actualidad el futbolista uruguayo más destacado es Diego Forlán, que juega en el Atlético de Madrid, donde lleva marcados en la presente temporada de la liga española 25 tantos. Desde su debut en Independiente de Avellaneda en la temporada 98/99 hasta este presente en el Aleti, Cachavacha ha convertido 167 goles en 406 partidos, con un promedio de 0,40 por cotejo.
Entre las figuras de antaño podemos nombrar a Juan Schiaffino, Carlos Scarone, Obdulio Varela, Roque Máspoli, Ladislao Mazurkiewicz, Fernando Morena, Enzo Francescoli, Antonio Alzamendi y muchos otros que contribuyeron a engrandecer al fútbol uruguayo.
 
El Básquet
 
El segundo deporte en importancia es el basquetbol, que por historia es otro que le ha aportado dos medallas olímpicas, ambas de bronce, en Helsinki 1952 y Melbourne 1956. El presente no es el mejor, en parte porque le ocurre algo similar a lo del fútbol, sobre todo en la parte organizativa, y eso hace que su liga no sea de un nivel que le permita volver a los primeros planos internacionales.
Su máximo representante en la actualidad es Esteban Adrián Batista, primer jugador uruguayo en participar en un equipo de la NBA, más precisamente en Atlanta Hawks. Actualmente juega para Libertad de Sunchales, en la Liga Nacional de Básquet de Argentina. El futuro de La Celeste en el baloncesto, depende en gran medida de lo que Batista le pueda aportar en los próximos torneos continentales, clasificatorios para el Mundial de Turquía 2010.
 
El Remo, el Boxeo y el Ciclismo
 
Otros de los deportes que le han dado grandes satisfacciones al pueblo uruguayo son: el remo, el boxeo y el ciclismo.
El remo ha aportado medallas olímpicas en cuatro oportunidades. Bronce en Los Ángeles 1932, con Guillermo R. Douglas en el Single Sculls; plata en Londres 1948, con Eduardo G. Risso también en el Single Sculls; bronce en Londres 1948, con Juan A. Rodríguez y William Jones en el Double Sculls; y bronce en Helsinki 1952, con Juan A. Rodríguez y Miguel A. Seijas en el Double Sculls.
En boxeo se destacaronWashington Rodríguez Medina, ganando la medalla de bronce en la categoría gallo, en Tokio 1964 y Alfredo Evangelista, un peso pesado que, además de consagrarse campeón de Europa en el año 1977, le aguantó los 15 rounds a Mohamed Alí.
El ciclismo, a través de Milton Wynants, ha roto con tantos años de sequía, más de 35, para subirse a un podio olímpico, en la prueba por puntos en Sidney 2000.

No es llamativo que después de todas estos éxitos, los deportistas uruguayos no hayan vuelto a subir al podio en ningún otro juego olímpico, a excepción de Wynants, en estos últimos 44 años, y que su resultado más rutilante del presente lo haya obtenido el tenista argentino, nacionalizado uruguayo, Pablo Cuevas, al ganar el torneo masculino de dobles de Roland Garros, en pareja con el peruano Luis Horna, ya que el deporte no escapa de la realidad que vive la República Oriental del Uruguay, donde sus gobiernos de turno no aplicaron las políticas necesarias para fomentar la práctica del deporte, ni apoyaron a los deportistas, para que estos puedan desarrollarse y competir en el máximo nivel mundial, obteniendo los resultados de antaño.

 

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