
Oscar Washington Tabárez se quejó con recurrencia en estos últimos días por el tratamiento que los medios periodísticos internacionales le dieron al fútbol uruguayo. El técnico de “la celeste” también cargó contra los periodistas de su propia tierra. Lo interesante es que el reproche del entrenador y maestro apunta menos a las críticas que a las características de las coberturas: “Parecen corresponsales de guerra”, dijo el táctico oriental.
Es que, es cierto, como en ningún otro enfrentamiento las parcialidades son definitivamente tan parciales. Valga la redundacia para retratar la presencia de la política en el Mundial cargado de miradas ideológicas que, nobleza obliga, parece de impostergable participación para los funcionarios y autoridades.
Fuera de la asistencia persistente de políticos de baja laya en el Twitter, para comentar episodios de una intrascendencia deportiva tan perimetral como su actividad pública, el argumento del Mundial es un buen instrumento para conocer también el lobbie de la diplomacia universal.