Seminario Permanente de Tesis – Teórico

Ponencia sobre: CONICET: sobran contenidos, falta presupuesto

 

Alumno:

Martín Alejandro Cóccaro

 

 

CONICET: sobran contenidos, falta presupuesto

 

El objetivo de este trabajo consiste en desarrollar y analizar los contenidos de la página de Internet del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) www.conicet.gov.ar .A lo largo del trabajo se describirá la información que el sitio ofrece a la comunidad científica, como las temáticas que predominan en las distintas áreas de investigación.

Estos ítems serán contextualizados e interrelacionados con la evolución de la carrera del Investigador, con las disciplinas de mayor proyección de crecimiento y los recursos que el Consejo dispone para desarrollar su tarea.

Pero antes de sumergirnos y analizar la amplia y excesiva información que el organismo ofrece electrónicamente, es conveniente conocer y comprender la misión y el funcionamiento del Consejo.

 

 

¿Qué es el CONICET?

 

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas fue creado por Decreto-Ley 1.291/58 y funciona como unidad autárquica en jurisdicción de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Presidencia de la Nación, con la misión de promover, coordinar y ejecutar investigaciones en el campo de las ciencias puras y aplicadas en el ámbito de su competencia.

El Centro está facultado para organizar centros regionales de investigación científica y tecnológica, asegurando su infraestructura y medios adecuados para la formación, desarrollo y consolidación de institutos, centros, programas de investigación y centros de servicios para apoyo y fomento de las actividades productivas de las diversas regiones del país.

Según acentúa en su Institucional, los principales objetivos que debe cumplimentar el Consejo son:

 

*Fomentar el intercambio y la cooperación científico-tecnológica dentro del país y con el extranjero.

*Otorgar subsidios a proyectos de investigación.

*Otorgar pasantías y becas para la capacitación y perfeccionamiento de egresados universitarios, o para la realización de investigaciones científicas en el país y en el extranjero.

 

La fecha de su creación estimuló investigaciones y críticas, como las que aplicó el prestigioso licenciado Consular y Doctor en Ciencias Políticas, Enrique Oliva.

La página cuenta en su historial el nacimiento del Consejo en 1958, afirmación que refuta Oliva, para quien “la verdad, la pura y documentada verdad, es que el CONICET fue creado por el decreto número 9695 firmado por el General Juan Perón con fecha 17 de mayo de 1951, y refrendado por los ministros Raúl Mendé, Humberto Sosa Molina y Méndez de San Martín. Este decreto perfeccionó y reunió a otros organismos ya creados por el mismo gobierno justicialista. Insólitamente, hasta en las informaciones oficiales, por años se vino diciendo y repitiendo que ese importante ente fue fundado por el Premio Nobel doctor. Bernardo Houssay en 1958”. 1

“Entre otras realizaciones fundamentales, el CONICET no recordado concretó el Primer Censo Científico Técnico Nacional. Era indispensable saber quiénes, qué, dónde, cómo y con qué se investigaba en nuestro país, tanto en lo privado como público. De esa consulta y sus conclusiones, se decidió dar prioridad al estímulo de dos disciplinas hoy privilegiadas en todo el mundo moderno: física y química, cuya implementación se ligaba a las necesidades del Segundo Plan Quinquenal. Con tales proyectos plurianuales, a los que se está retornando con más énfasis en estos momentos”. 2

El sitio reserva un lugar a resoluciones organizativas y jurídicas.  Por eso pone a disposición de los lectores diversos decretos que transparentan su accionar. En uno de ellos destaca que “a partir del Decreto N° 1661/96, el gobierno del CONICET está a cargo de un Directorio compuesto por un Presidente y ocho miembros. La elección de los miembros se realiza mediante la propuesta de ternas votadas y elevadas a consideración del Poder Ejecutivo Nacional. Cuatro ternas son elegidas directamente por los investigadores del CONICET y las restantes son propuestas por las entidades de la industria, del agro, de las universidades y de los organismos de ciencia y tecnología de las provincias”.

A nivel central la administración se completa con una Unidad de Auditoría Interna, tres Gerencias -Desarrollo Científico y Tecnológico, Evaluación y Acreditación y Gestión Operativa- y una Asesoría Legal. El resto del cuerpo de administración profesional se integra con cargos escalafonarios concursados. Integran el CONICET el conjunto de Unidades Ejecutoras, compuesto por Institutos de Investigación, Laboratorios Nacionales de Investigación y Servicios (LANAIS) y Centros Regionales.


1- Enrique Oliva, Serie "Perón y la ciencia y técnica".
2- Idem.

 

Radiografía electrónica

 

La página del CONICET lo contiene todo y es así porque en la actualidad es la única manera masiva de llegar a la sociedad. El escaso presupuesto oficial destinado a la investigación científica provocó, entre otras cosas, la desaparición de las publicaciones gráficas del organismo, por lo que el sitio de Internet carga con la responsabilidad de ofertar desde los distintos acontecimientos internos y externos del mundo científico, las becas y proyectos en ejecución, como sus antecedentes, hasta la aparición de trabajos que nacieron dentro del Consejo, o lo rozan, y se publicaron luego en los medios.

A lo largo de la página, que se actualiza por los menos una vez por semana, no se observa una diagramación que priorice una temática sobre otra. Más bien, la metodología de renovación tiene que ver más con una cuestión cronológica. Se destacan las actividades que forman parte de la agenda, pero a todas se les otorga el mismo espacio. Con el transcurrir de los días, la noticia de cabeza pierde lugar frente a otra de mayor actualidad, aunque no desaparece de la página y deambula en el sector inferior del sitio por un par de meses, hasta su desaparición.

Los anuncios institucionales y de actividades que organiza o forma parte de la organización el CONICET son los que predominan en la portada de su página, y reúne a los proyectos de investigación y desarrollo en un apartado específico de su página. Poner el foco en las actividades científicas que se aproximan es una manera de reposicionar al Consejo y que éste no pierda vigencia y espacio en la agenda de un investigador, que por la desaparición de la publicación gráfica, dispone de menos fuentes directas de información. 

Para todos los gustos

Al analizar los contenidos del sitio, nadie podría criticarle la falta de información y datos útiles, ya que lo contiene todo. Por un lado, resulta totalmente útil y ventajoso ingresar en una página y saber que allí uno despejará sus dudas; pero también se corre el riesgo de que la excesiva data reunida en una espacio reducido lleve a la confusión sobre lo que realmente se desea encontrar sin perder demasiado tiempo.

El contenido real es valioso, y la página se destaca por la técnica pedagógica en el momento de desarrollar las actividades y oportunidades que ofrece. Así, por ejemplo, explicitará en forma clara y detallada qué se entiende por ‘carrera del investigador’, y enumerará los pasos y requisitos que se deben reunir para su ingreso. También comentará qué es un programa de becas, con sus bases y condiciones para acceder a ellas.

Los motores de búsqueda del Consejo pueden definirse como otro de los pilares de la página, y quizás el más importante. Para el que se inicia en el tema, es la herramienta más útil para conocer el material investigado y publicado, así como el vitae de los investigadores. Por ello, la búsqueda se divide en 2 ventanas: de las bases de datos del organismo y de la página del mismo, que permite una búsqueda más acotada sobre publicaciones y disciplinas temáticas.

 

Campo de actividades

El CONICET difunde y distribuye sus temáticas en cuatro grandes áreas: 

 

Área de Ciencias Sociales

El área de las ciencias sociales y humanas ofrece una amplia gama de disciplinas como Derecho, Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales, Lingüística, Literatura, Filosofía, Psicología, Ciencias de la Educación, Historia, Antropología, Arqueología, Geografía, Sociología, Demografía, Economía, Ciencias de la Gestión y Administración Pública, entre otras.

Agrupa a casi el 20% de los recursos humanos, investigadores y becarios, y en el 11% de sus Unidades Ejecutoras se investigan temas relacionados con los principales intereses de la sociedad.

 

Área de Ciencias Agrarias, de la ingeniería y de los Materiales

Esta área comprende especialmente desarrollos de investigación aplicada  y en algunos casos desarrollo experimental, además de investigación básica vinculada con problemas tecnológicos. Está compuesta por las Ciencias Agrarias, las Ingenierías (civil, química, mecánica, electrónica, entre otras) y la Arquitectura.

En ella se encuadran líneas de investigación tales como el diseño de nuevos materiales, el mejoramiento genético de especies de interés económico, el mejoramiento de los sistemas de fertilización, modelación de control de sistemas, planeamiento urbano y diseño de viviendas. Alrededor del 14% de los investigadores y del 19% de los becarios trabajan en cuestiones relacionadas con estas disciplinas; mientras que un 9% de las Unidades Ejecutoras corresponden a esta gran área.

 

Área de Ciencias Biológicas y de la Salud

Las disciplinas que integran esta gran área son: Biología, Bioquímica, Ciencias Médicas y Veterinaria, disciplinas que son de vital importancia para el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad y adquirieron una gran relevancia por su producción científica.

Aproximadamente el 35% de los investigadores y el 36% de los becarios internos y externos del CONICET pertenecen a este sector del conocimiento; la historia de la institución estuvo muy ligada a la investigación en las Ciencias Biológicas y de la Salud.

 

Área de Ciencias Exactas y Naturales

En esta gran área del conocimiento conviven disciplinas diversas como Matemática, Física, Astronomía, Química, Computación,y las Ciencias de la Tierra, del Agua y la Atmósfera. Esta diversidad nos coloca frente a un área de la ciencias básicas y aplicadas con múltiples y variadas líneas de investigación.

Alrededor del 31% de los investigadores y del 25 % de los becarios del CONICET se agrupan en algunas de estas disciplinas.

Como vemos en el análisis de las distintas áreas, las investigaciones vinculadas a las ciencias biológicas y de salud son las enrolan a la mayor cantidad de investigadores. Sin embargo, la carrera relacionada al área de Ciencias Agrarias, de la ingeniería y de los Materiales, es la que más evolucionó en los últimos años, y es junto a la de ciencias sociales, la de mayor proyección de crecimiento a futuro, vinculado con la aparición en este último tiempo de carreras de grado vinculadas a estas disciplinas.

 

La relación cifras-presupuesto

 

El Consejo no pierde oportunidad de destacar los beneficios que otorga, reiterando y reforzando en casi todas sus secciones el liderazgo que ejerce dentro de la comunidad científica. Por ello, resalta que el 40% de las becas para investigación otorgadas en el país, en los últimos años, han sido financiadas por el CONICET. Actualmente el Consejo otorga 2229 Becas, de las cuales, 1737 están destinadas a permitir la obtención de doctorados y 492 destinadas a permitir entrenamientos posdoctorales de excelencia, tanto en el país como en el exterior.

La Argentina cuenta con 40.000 investigadores, de los cuales sólo 26.000 son de jornada completa. De ellos, 8.000 son "doctores", es decir que alcanzaron el máximo nivel académico posible, y 4.000 pertenecen al CONICET

Tras el muestreo de cifras, en la misma página puede observarse los flacos números presupuestarios que pertenecen a la ciencia, lo que permite comprender rápidamente porqué los investigadores argentinos emigran para triunfar. La sección ‘CONICET en cifras’ habla por sí sola, y puede tomarse como conclusión de cualquier trabajo que intente demostrar el pobre estado de situación de la ciencia nacional. Los propios investigadores no titubean en criticar la falta de financiamiento, aunque ello no es publicado en el sitio de Internet.

El espejo donde mirarse es el de la escasa inversión en ciencia y tecnología, que apenas alcanza al 0,42% del PBI, mientras que los países industrializados tienden al 3%. En América Latina, la media es de 0,62%, por lo tanto superior a la Argentina, y Brasil alcanzó el 1,05% en el año 2000. Como contrapartida, Argentina muestra el indicador más alto de América Latina con relación a la población económicamente activa (PEA).  El valor de 1,67 investigadores por cada mil integrantes de la PEA duplica al de Brasil y supera al de Chile. Sin embargo, esta relativa fortaleza podría verse debilitada en el futuro, si no se dieran las condiciones sociales, económicas e institucionales necesarias para facilitar la inserción laboral de los jóvenes científicos”. 3

 

CONICET en los medios

 

En otra sección, el sitio destaca su participación en los medios, principalmente gráficos, y recopila toda la información publicada en los últimos 2 años. Destaca tanto la aparición de trabajos de investigadores que forman parte (o formaron en un pasado) del organismo, como también de cualquier tipo de descubrimiento científico de cualquier parte del mundo.

Lo que se puede destacar es que una vez que alguna temática aparece en la página, la publicación mediática de la misma es instantánea, lo que demuestra la importancia que los medios masivos de comunicación otorgan al conocimiento científico.

El CONICET brinda el servicio de archivo periodístico, y a continuación puede observarse una reseña de las últimas apariciones relacionadas al mundo científico, donde son citados investigadores del Consejo.

3. MARIO ALBORNOZ, investigador principal del CONICET, director de REDES (Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior). Publicado en www.revistatodavía.com.ar

 

08-10-04 | La Nación | Ciencia y Salud

 

Estudio en 49 países

Corticoides, nuevamente en la mira

Un estudio internacional realizado en 49 países confirma que el uso de corticoides en los traumatismos de cráneo durante las 48 horas posteriores al accidente –una terapia habitual– aumenta el riesgo de muerte en los pacientes.


Este resultado pone punto final a un debate científico que, en la práctica, sólo quedaba librado a la experiencia y la opinión de cada especialista.


El estudio Crash, coordinado por investigadores de la Universidad de Londres y patrocinado por el Consejo de Investigaciones Médicas de Gran Bretaña, analizó durante cinco años en 10.008 pacientes (359 de ellos, argentinos) el efecto de esos potentes antiinflamatorios sobre las lesiones craneales graves, como las que producen los accidentes de tránsito o las caídas. Los resultados, que se publican hoy en la revista The Lancet, definen dos hechos que deben tenerse en cuenta en el tratamiento de los traumas de cráneo. No sólo que los corticoides no reducen en un 2% el riesgo de muerte, como lo habían señalado varios trabajos en poblaciones más pequeñas, sino que lo aumentan un 3% dentro de los 14 días del accidente.

"Esta cifra, que puede parecer muy baja, es estadística y clínicamente muy significativa en la gran cantidad de personas que sufren estas lesiones", explicó el doctor Roberto Lede, director académico del Instituto Argentino de Medicina Basada en Evidencias (Iambe), e investigador clínico del CONICET.

En el tratamiento de los traumas craneales, los corticoides tenían la finalidad de "frenar" la respuesta inflamatoria natural que el organismo desata ante un golpe. En nuestro país, según el doctor Lede, se utilizan en el 20% de los casos.

 

 

07-10-04 | La Nación | Ciencia y Salud

 

Lo ganaron dos científicos israelíes y uno norteamericano

Nobel de Química para estudios celulares

 

Descubrieron cómo hace la célula para librarse de las proteínas falladas o ya utilizadas.

 

Los laureados son Aaron Ciechanover, Avram Hershko e Irwin Rose describieron el proceso en dos trabajos pioneros que se publicaron a principios de los 80.

 

Una célula humana es algo así como una fábrica en miniatura, agitada por una actividad febril. Alberga y sintetiza decenas de miles de proteínas encargadas de acelerar reacciones químicas, montar la defensa contra agentes externos y otra miríada de procesos que hacen posible la vida.


Hace algo más de dos décadas, dos científicos israelíes y uno norteamericano lograron averiguar un dato crucial: cómo hace esta fábrica para deshacerse de las "piezas falladas" y "vencidas"; es decir, cómo se libra de las proteínas que ya cumplieron con su función o que tienen "defectos de fabricación".


Fueron Aaron Ciechanover, Avram Hershko e Irwin Rose, que acaban de ser galardonados con el Premio Nobel de Química 2004 por su trascendente contribución a la ciencia.


"A través del descubrimiento de este proceso regulador, Ciechanover, Hershko y Rose permitieron entender en el nivel molecular cómo la célula controla un número de procesos bioquímicos importantísimos, tales como el ciclo celular, la reparación del ADN, la transcripción genética y el control de calidad de las proteínas recién producidas -afirma en su comunicado la academia sueca-. El conocimiento de esta forma de muerte proteínica controlada también ha contribuido a explicar cómo funciona el sistema inmune. Los defectos en este sistema pueden conducir a varias enfermedades, incluyendo algunos tipos de cáncer."


"Es un Nobel muy merecido -asegura el doctor Armando Parodi, investigador del Conicet. Son científicos realmente brillantes. Su aporte es bioquímica pura."


Los científicos trabajaron juntos en el Fox Chase Cancer Center de Filadelfia, y a principios de los años 80 describieron en dos trabajos publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el ingenioso sistema por el que la célula se deshace de las proteínas que no le sirven: les "pega" una "etiqueta" -la ubiquitina (del latín, ubique, en todas partes)- que indica que deben ser degradadas por una especie de "tacho de basura" celular: el proteasoma.


Cuando una proteína tiene esa señal, está condenada. Tal vez por eso, en tono poético, la academia sueca llama a la ubiquitina "el beso de la muerte".


"Es una proteína pequeña, de 76 aminoácidos -ilustra Parodi-. Y el proteasoma es como un barril al que se le abre la tapa, entran las proteínas que tienen esa ubiquitina y son degradadas."

 

 

05-10-04 | Diario Hoy.net | Interés general

 

Destacado estudio de un investigador argentino

Terapia génica: el futuro de la medicina

 

Un investigador del CONICET estudió los avances y las proyecciones de esta nueva rama de la ciencia. Destacó las ventajas de estos tratamientos que prometen menos efectos colaterales adversos que los tradicionales. Apuntan a enfermedades como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoidea.

 

Uno de los últimos trabajos en cobrar notoriedad fue el del científico del CONICET, Osvaldo Podhajcer, quien expuso sobre la terapia génica: un nuevo método que ayudará a que el tratamiento de enfermedades como la esclerosis múltiple, la diabetes tipo 1 y la artritis reumatoidea tengan menos efectos colaterales adversos, en comparación con las terapias actuales.