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La Irrupción Documental
La
década del 90 significó para nuestro país
un proceso de verdaderas transformaciones en el escenario
de la industria audiovisual. En primer lugar, el conocido
proceso de privatizaciones sobre la Televisión pública
y una consecuente conformación de conglomerados multinacionales
con una sucesiva importación de contenidos. Por otro
lado se observó una importante caída del sector
cinematográfico con cierre de salas y caída
en la producción de films. Mientras tanto se mostraba
un floreciente crecimiento de la TV cable que colocó
a la Argentina como uno de los países con mayor consumo
en el mundo de televisión paga.
Este proceso, consecuente de la profunda transformación
que protagonizó el Estado, incluyendo el universo
de las telecomunicaciones, generó en la pantalla
televisiva un proceso que algunos intelectuales denominaron
“la construcción de un país ideal”,
donde el conjunto de las problemáticas sociales que
crecían a un ritmo vertiginoso estaba ausente de
la pantalla chica.
Sin embargo, las necesidades sociales por manifestarse ante
el crecimiento de la desocupación, el cierre de fábricas
y la televisación de las imágenes de la corrupción
reinante como estética dominante, constituyeron una
verdadera irrupción del género documental
con cientos de realizaciones de ese género que desde
una perspectiva social colocaron la más diversa complejidad
de conflictos sociales como temas preponderantes.
Asimismo, este fenómeno se multiplicó con
la aparición de nuevos festivales con masivas convocatorias,
el nacimiento de espacios de organización que contiene
a los documentalistas y un importante caudal de jóvenes
que se vuelca año a año al estudio de carreras
de cine y video.
Este ejemplar de Tram(p)as de la Comunicación
y la Cultura intenta dar una mirada compleja al
nuevo escenario del documental. En primer lugar Miguel Mirra
se anima a una reflexión sobre el rol de los documentalistas
ante el nuevo movimiento social, luego Alfredo Alfonso y
Néstor Daniel González observan la actualidad
del cine piquetero desde los nuevos espacios de politicidad
y Carlos Vallina aporta una mirada desde la función
documental las alternativas, y recupera dos figuras imprescindibles:
Raymundo Gleyzer y Joris Ivens.
Por su parte, Fernando Buen Abad nos acerca una descripción
de la imagen Chiapas desde el concepto de la filosofía
documental y Soledad Gonnet se acerca a los usos y prácticas
de la estética documental.
El cierre está a cargo de Ricardo Amgel Moretti quien
reflexiona sobre el cine argentino y la resistencia del
campo audiovisual.