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Pensar la Lectura en la Argentina Actual
En
las sociedades contemporáneas, inscriptas en la tecnología
de la información, la ciencia y el conocimiento,
se crea la paradoja de que cada vez es más amplia
la franja social que se va quedando afuera de la lectura
Si el lugar de formación de lectores fue tradicionalmente
relegada a la escuela, vemos que en la actualidad esta institución
se ha visto sobrepasada, entre otras cosas, por la gran
cantidad de información a la que tenemos acceso a
través de los medios de comunicación o Internet.
En conjunción con ésto, estudios iniciados
por la UNESCO en el año 1979, ya advertían
de un fenómeno que se vino agudizando, se trataba
de que un importante porcentaje de la población adulta
alfabetizada no había desarrollado las competencias
de lectura necesarias como para acceder a textos con algún
tipo de complejidad. Este fenómeno recibió
la denominación de analfabetismo funcional y obligó
a una revisión más profunda del problema.
Hoy se sabe, por ejemplo, que la alfabetización no
termina con el aprendizaje del código de lectoescritura
sino que debe entenderse como un largo proceso que comprende
todo el desarrollo humano, que cambia con las culturas y
con la historia, que se relaciona con la escuela pero que
en mucho depende de la sociedad y de la política.
Es
preciso mirar también que, allí donde alguien
lee, hay o hubo alguien promoviendo y acompañando;
otro lector, otros lectores. Mediadores que actúan
no sólo en la oferta de libros sino -y principalmente
- en los modos de leer. Desde una concepción de lectura
integral, lo deseable para una sociedad es que todos sus
miembros alcancen el mejor despliegue.